sábado, 4 de febrero de 2012

Rafael Sanz Lobato

“He sido un cazador solitario”

Rafael Sanz Lobato, pionero del fotoperiodismo y el documentalismo antropológico, sale de su ostracismo para evocar una vida dedicada sin descanso a la fotografía.
Este fotógrafo sevillano ganó el Premio Nacional de Fotografía 2011.



Artista casi legendario entre la gran familia de los fotógrafos españoles, creador semiclandestino por culpa de mil y un avatares, Rafael Sanz Lobato (Sevilla, 1932) acepta salir de un ostracismo de años solo rasgado por el Premio Nacional que le fue concedido el año pasado “por su forma de contar la trasformación del mundo rural tradicional y su influencia en el fotoperiodismo contemporáneo”, según razonó entonces el jurado. Cristina García Rodero le reconoce como uno de sus grandes maestros. Él no duda en asegurar que ella es la mejor fotógrafa española del siglo XX. Pero mientras que la obra de García Rodero ha sido justamente reconocida y aplaudida, la suya ha sufrido un castigo de oscuridad tan severo como injusto.

Sanz Lobato vive solo en un tercer piso sin ascensor, lleno de goteras, del centro de Madrid. Es el mismo que ha ocupado durante las últimas décadas y en el que mantiene el estudio en el que ha retratado a una buena parte de la clase política española para lo que él llama sus trabajos de supervivencia. Con los dos ojos afectados por una enfermedad degenerativa, el fotógrafo se ayuda de unas potentes lupas y de un aparato instalado por la ONCE para leer y distinguir detalles de algunos de sus trabajos. Las paredes de su casa estás llenas de esas series realizadas a lo largo de su vida y que en muy contadas ocasiones han sido expuestas: la Semana Santa en Bercianos de Aliste, las viejas de las Hurdes, los toreros y los maletillas o las series más recientes, inspiradas en Man Ray o Morandi.

Las paredes de la casa están llenas de las fotografías de toda una vida
En ese ambiente de aislamiento profesional, que no personal, Rafael Sanz Lobato, republicano de izquierdas y sin pelos en la lengua, reflexiona sobre el olvido y relegamiento que su obra ha sufrido a lo largo de décadas. Mientras habla, con música barroca de fondo, fuma un cigarrillo tras otro de tabaco de pipa. “Moriré con un porrito de estos en la boca y tras haber cenado un buen plato de judías del Barco. Así me gustaría acabar”, dice.



Sin temor a exagerar, puede decirse que su obra se ha movido casi en las sombras de la clandestinidad. “Las causas son muchas”, explica. “En el fondo hay una sucesión de historias, todas desafortunadas. Mi primer conflicto fue en Arte Fotográfico, la revista que dirigió la vida de la fotografía española hasta 1980, único reducto para ver otro tipo de fotografía. En ella mandaba la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, en la que entré en los 1962 y no tuve más que desencuentros con personajillos como Gerardo Vielba [presidente de la Real Sociedad Fotográfica desde 1964 hasta 1992], que me vetó una y otra vez. La fotografía española ha estado siempre dejada de la mano de los dioses. Luego, en los 80 surgieron otros centros para ver fotografía creativa. Apareció EL PAÍS con grandes fotógrafos como Marisa Flórez, quien como yo, es de las que creen que hay que separar radicalmente lo profesional de lo creativo personal. Yo nunca hablo de los 25 años que he estado haciendo publicidad para el ministerio de Cultura, grandes almacenes o campañas políticas como la que hice para el PP”.



Me dieron el Premio Nacional a destiempo, aunque el dinero vino bien
En aquellos años, los fotógrafos llamados creativos solo se relacionaban a través de sociedades profesionales como la Real Sociedad Fotográfica. Se relacionaban entre ellos, y aspiraban a dar a conocer su trabajo en revistas especializadas. En Madrid, donde se formó, existía una auténtica Escuela. Dentro de ella, un grupo formó La Palangana (Paco Ontañón, Doncel, Massat, Cualladó, Paco Gómez) y otros La Colmena, grupo al que se sumó Sanz Lobato y que desde el primer momento llevaron la etiqueta de perdedores. “Nos consideraban un grupo de desharrapados sin obra... En el 71 tuve una bronca definitiva y me marché. Había entrado en la Sociedad en 1962. Llevaba diez años haciendo fotos, pero no me atrevía con el documentalismo. Me daba vergüenza. Tenía yo 30 años y solo había hecho fotos familiares. Algunos retratos, cositas. Pensé que al vincularme a los de La Colmena, todo sería más sencillo, pero no”.
Sanz Lobato descubrió su fascinación por la fotografía documental en las revistas extranjeras que le mandaba un primo suyo. Quería hacer lo mismo que veía en esas páginas en blanco y negro, pero se sentía incapaz de romper la intimidad de un mundo ajeno al suyo.
Le daba auténtico pánico. Se moría de vergüenza solo de pensar en ponerse delante de ellos. Por eso se aproximó a los integrantes de la Real Sociedad Fotográfica, donde algunos cogían sus coches los domingos muy temprano y se iban a los pueblos próximos a Madrid: Chiloeches, Chinchón... “Pregunté y me dejaron ir con ellos. Éramos ocho en dos coches. Los dejábamos en las afueras para no romper la estética interior. Nada más aparcar salieron todos disparando sus cámaras como locos. Me quedé pasmado. Estupefacto. Creo que llevaba una Reflex. Me fui despacito hasta donde había unos niños a los que mis compañeros estaban friendo a fotos. Luego vi que hacían lo mismo con dos ancianas y me quedé perplejo. No había que pedir permiso y a la gente no parecía importarle. Todo el pánico que tenía larvado en el cerebro se me fue de golpe. Me liberé y empecé a trabajar con normalidad. Al poco me compré mi primer 600 y ya podía irme solo yo por los pueblos”.



Nunca le gustó la fotografía urbana porque le desagradan los coches y el asfalto. Hizo sus primeras fotos atraído por los libros sobre fiestas y tradiciones que entonces empezó a publicar el Ministerio de Información y Turismo que inventó Manuel Fraga y él consiguió que le reconocieran algunos trabajos.
“Yo entonces era fotógrafo de fin de semana y a diario trabajaba en una empresa americana de aparatos de compresión. No trabajábamos los sábados y a primera hora cogía mi coche, mi dos nikons compradas a plazos y elegía un sitio del mapa: los caballos de Galicia, los toros de la vega... y ahí empezó mi documentalismo antropológico. Era el 72, el año en el que compré el coche. Un fin de semana hacía las fotos y otro las revelaba. Fueron 15 o 16 años frenéticos, disfrutando muchísimo y trabajando más”, relata.

Pese a estar entonces casado y ser padre de dos hijos, su familia no le acompañaba nunca por esos viajes de la España profunda. El documentalismo es un acto solitario. Cuando íbamos todos los fotógrafos juntos no funcionaba, porque todos teníamos las mismas fotos. Y a la familia no me la podía llevar porque me hubieran distraído. ¿Esa devoción por la fotografía no le creaba tensiones con su mujer? “Pues no sé. Lo cierto es que ahora estoy solo y he tenido cinco parejas”.

La gente de los pueblos de la España de entonces le recibía con amabilidad. Nunca tuvo ningún percance. Le permitían que hiciera sus fotos sin pedir nada a cambio. Y jamás les daba indicaciones. “Nunca he manipulado ni alterado lo que estaba ocurriendo. Se nota. Lo huelo a tres kilómetros. Cuando veo fotografías en las que percibo esa manipulación, me enfado muchísimo. Y lo veo muchas veces”.



Los impedimentos físicos no le restan entusiasmo. Su última excursión le llevó a a Piornal, al noroeste de Cáceres a la fiesta del Jarramplas. “Es una fiesta de origen remoto en la que se trata de castigar al ladrón de ganado, el Jarramplas. La costumbre, que persiste, era tacarle con nabos. Jarramplas sale con una prótesis que pesa 43 kilos, una máscara de resina de 11,5 kilos. Lleva protección en muslos, brazos, tobillos. Le lanzan nabos con tal intención asesina que el Jarramplas tarda más de 15 días en recuperarse de las magulladuras. El tema es que ya no puedo salir a darme esos trotes”.
Con cierta amargura, reconoce que fue el más sorprendido cuando le dieron el Premio nacional de Fotografía. “No me lo esperaba. Me lo han dado tarde, a destiempo. Todo el mundo me decía ‘qué bien, menudo premio’. La verdad es que no. Mi premio fueron los 15 o 16 años durante los que estuve haciendo fotografías por los pueblos. Ese momento en el que descubres una situación o una persona que es justo lo que estabas buscando, es un momento impagable. No hay nada igual. El premio me ha dado un dinero que me ha venido muy bien. Pero si no me lo hubieran dado, pues no habría pasado nada de nada. Yo no busco reconocimiento. No soy nada ambicioso. Cristina (García Rodero) me aconseja que me deje querer, que exponga, que no sea tan salvaje”.

Artículo de Ángeles García en el País

sábado, 22 de octubre de 2011

Los carpinteros en el Baluard

Handwork-constructing the world exposición de Dagoberto Rodríguez y Marco Castillo (Los Carpinteros)



Una cama que parece un scalextric, una bañera con forma de portaviones, un muro en el que acaba de impactar un misil y mesas de dibujo cubiertas de agua. Dagoberto Rodríguez (Caibarién, 1969) y Marco Castillo (Camagüey, 1971) son Los Carpinteros y muestran en el Museo Es Baluard la exposición Handwork-Constructing the World.



La muestra gira alrededor de cuatro esculturas de grandes dimensiones e instalaciones: Cama (2007), un lecho entrelazado con la forma de lo que aparenta un pretzel o bien una autopista que evoca al ámbito psicológico del sueño y los sueños. Portaviones (2005), una piscina en miniatura, adopta la forma de un portaaviones, complicando las expectativas de funcionalidad y utilidad, ocio y guerra. Espejos de Agua (2001) consiste en una serie de antiguas mesas de dibujo cubiertas de agua, de modo que ésta refleja la luz eléctrica de un grupo de lámparas de escritorio, creando un instante precario donde el papel y la materia se convierten en licuefacción y reflejos efímeros.



Frío Estudio del Desastre o Show Room(2005) es una precisa reconstrucción de un muro penetrado por un misil, una imagen congelada del momento de la explosión que resulta una escena extraña a ojos del espectador.Fragmentos de pared, cascotes, fragmentos de vidrio y mobiliario suspendidos en movimiento estático.


Imagen de REUTERS / Enrique Calvo

Además, una serie de acuarelas de grandes dimensiones muestran la compleja relación entre dibujo y objeto, diseño y escultura en su obra además de su amplio abanico temático y de manipulaciones conceptuales. Estas acuarelas son, en muchos casos, anteproyectos de esculturas o instalaciones.


LOS CARPINTEROS. HANDWORK – CONSTRUCTING THE WORD (15.10.2011 - 22.01.2012)
Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma.
Plaza Porta de Santa Catalina 10.

sábado, 30 de julio de 2011

La censura y el fanatismo como marketing en tiempos de crisis

La exposición Camerinos y la escultura de los dioses vettones



¿Quién conocía la fotografía del actor Asier Etxeandía de Sergio Parra? Pues, en principio, los afortunados que se acercaran a Mérida durante el Festival Clásico y pasaran por la exposición Camerinos. Y ¿la escultura de los dioses vettones Ataecina y Vaelico de Fernando Sánchez Blanco, instalada en Arenas de San Pedro (Ávila)? pues los vecinos y los visitantes del lugar. Esto era así hasta ayer, 29 de julio, cuando todavía no se había puesto en marcha el marketing del fanatismo y la censura, gracias al que ambas imágenes han llegado al gran público.
En una suerte de promoción indirecta, la imagen de Asier Etxeandía y la escultura ‘El baño de Ataecina’ retiradas, una de la exposición y la otra de la plaza del Ayuntamiento de Arenas de San Pedro, circulaban estos días por Internet, instalándose de rebote en las miles de plazas virtuales que son las redes sociales.
Tras recibir `numerosas quejas` la Junta de Extremadura ha considerado que la foto de Etxeandía "atenta contra los cristianos". Y la escultura, según el equipo de Gobierno de Arenas de San Pedro, se sitúa en un sitio ‘inapropiado, al lado de la iglesia y “a la vista de los niños que juegan en la plaza”. En una época en la que todo parece estar inventado me pregunto ¿no les habrán llevado los escasos presupuestos de cultura a promocionar el arte a través de la censura? Si es así, los felicito. Lo han conseguido. Pero sospecho que la maniobra no iba en esa dirección y me inquieta.
La foto de Asier Etxeandía formaba parte de Camerinos, una muestra que reúne medio centenar de retratos de artistas que se han dejado fotografiar antes de salir a escena. La exposición de Sergio Parra busca reflejar el teatro por dentro, lo que sucede antes de la representación.
La escultura de Sánchez Blanco, una fuente que recrea las figuras de los dioses de la mitología vettona Ataecina y Vaelico es, según su creador, “un homenaje a la cultura de nuestros ancestros y a su profundo respeto por la naturaleza”. Pero el alcalde de Arenas de San Pedro, dice que la medida estaba incluida en el programa electoral del PP y que se retira porque se encontraba en un sitio “inapropiado”.

jueves, 30 de junio de 2011

Waste Land

Lixio Extraordinario



El documental Waste Land de Lucy Walker relata el viaje del artista Vik Muniz a Jardim Gramacho, el mayor basurero del mundo, situado a las afueras de Río de Janeiro. El artista convivió con las personas que tienen en este espacio su modo de vida y junto con ellas creó una serie de obras de arte, que después se vendieron en casas de subastas londinenses.

Conseguir que la basura se convierta en arte

El gigantesco vertedero Jardim Gramacho es, a primera vista, un lugar de pesadilla. Enormes montañas de basura adornan tétricamente el enorme territorio, en el cual miles de personas luchan por sobrevivir día a día recogiendo desperdicios reciclables que puedan cambiar por dinero para subsistir. Pero una vez más, en medio del peor de los infiernos la esperanza surge para demostrarnos que sí, que otro mundo y otra sociedad son posibles. En este caso ha sido el arte contemporáneo el detonante de la “revolución”. El artista Vik Muniz aparece en el documental “Waste Land” (“Lixio Extraordinario” en portugués) durante un periplo de tres años que le lleva desde Brooklin (su lugar habitual de residencia) hasta Río de Janeiro. El objetivo, desarrollar un proyecto personal: conseguir que la basura se convierta en arte, y que, además, sirva para mejorar la vida (y la autoestima) de miles de trabajadores del basurero. En el documental se muestra al recogedor de basura no sólo como una figura marginal que está en una ocupación alternativa, sino como una clase de trabajador con potencial de organización.
Si la parte estética de la película y las imágenes que muestran cómo se hace una obra de arte con basura son excelentes, también lo es la vuelta de tuerca que se le da a la mejora de las condiciones sociales. Los “catadores” (recogedores de basura) se convierten en trabajadores, y no en mendigos o desposeídos. Porque, realmente: ¿no es cierto que es un trabajo digno recuperar lo aparentemente inservible para darle una nueva vida? Precisamente uno de los protagonistas de la cinta es Tiao, un trabajador del vertedero que, en palabras de Muniz, “muestra al recogedor de basura no sólo como una figura marginal que está en una ocupación alternativa, sino como una clase de trabajador con potencial de organización", explica.

Tomado de Talentyart



Gakería de imágenes

sábado, 18 de junio de 2011

Elena Asins Fragmentos de la memoria



"Cultivad la ciencia de los números, porque nuestros crímenes no son más que errores de cálculo". La exposición retrospectiva de Asins, en la que podrán verse obras desde los años sesenta hasta la actualidad, se abre con esta sentencia de Pitágoras.



Las primeras obras de Fragmentos de la memoria se remontan a finales de los años sesenta, cuando se llevan a cabo los primeros seminarios de Generación Automática de Formas Plásticas en el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, una experiencia pionera en España de incorporación de las computadoras a los procesos artísticos.

Elena Asins (1940). Artista, escritora y crítica de arte
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Fragmentos de la memoria
14 de junio – 31 de octubre de 2011
Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini. 3ª Planta
Organización: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisario general: Manuel J. Borja-Villel

martes, 14 de junio de 2011

Willi Baumeister

Pinturas y dibujos en el Museu Fundación Juan March (Palma)




La muestra exhibe 50 pinturas y 25 dibujos realizados entre las décadas de 1910 y 1950 y que ofrecen una visión de la creación artística de Willi Baumeister, una de las figuras más relevantes de las vanguardias en Alemania.

La creación artística de Willi Baumeister se desarrolló en grupos de obras temáticamente relacionadas entre sí. Destacan dos ciclos, uno dedicado al pintor y a la modelo y el otro al deporte; ambos temas están muy en consonancia con el espíritu de las vanguardias contemporáneas y con el momento histórico que le tocó vivir, el ambiente y la cultura de la República de Weimar. En efecto, en las décadas de los 20 y 30 el arte “descubre” el mundo del deporte y su cultura. Baumeister, inmerso en la investigación de las posibilidades de representación del cuerpo humano en movimiento, lo incorpora a su universo iconográfico.



Con frecuencia Baumeister representa también su propio atelier, un gesto relacionado sin duda con sus reflexiones sobre la identidad del artista, reflexiones que recogerá en su ensayo Das Unbekannte in der Kunst (“Lo desconocido en el arte”, de 1947), y en otros muchos textos, algunos de los cuales se vierten por primera vez al español en el catálogo de esta muestra.

En la evolución de su trabajo artístico, el lenguaje iconográfico arcaico habría de jugar un papel esencial: sus composiciones con arena de los años 30, inspiradas en las pinturas rupestres de Valltorta (España), muestran una gran fidelidad a la naturaleza al mismo tiempo que un avance hacia la abstracción, con figuras que se convierten en signos y en grafías, reforzando así su carácter simbólico.

A partir de 1933, Baumeister se ve inmerso en polémicas extra-artísticas y, víctima de una campaña de prensa, acaba engrosando la lista de artistas y de arte “degenerado” elaborada por las autoridades nacionalsocialistas. A pesar de ello, Baumeister sigue trabajando e investigando, y su obra, inspirada por la idea de un arte que se adentra en lo desconocido y descubre lo nuevo, acabará por traspasar definitivamente los límites del naturalismo. En 1947, parte de su investigación tomará fo forma en Das Unbekannte in der Kunst, donde, además, se pone de manifiesto la vocación docente del artista, partícipe, en este sentido, de los principios de la Bauhaus.



La exposición WILLI BAUMEISTER (1889-1955). PINTURAS Y DIBUJOS, en el Museu Fundación Juan March hasta el 10 de diciembre.

domingo, 10 de abril de 2011

Encuentro Latinoamericano de Muralismo en Cosquín




Numerosos artistas participaron en el Encuentro Latinoamericano de Muralismo Cosquín 2011. Sus paredes y tapias han servido de lienzo para contar la historia y la 'otra historia'. Participaron Gisel Estefania (Buenos Aires), Laura Londoño y Florentina Aramayo (Colombia), Jairo Robinson y Leonardo Fernández (Perú), José Antonio Villena Sierra (Ecuador), Gustavo Baldovino De Cesare y María Claudia Ríos Sosa (Uruguay), Leonel Do Rosario, Abraham Sanabria, Unai José González (Venezuela),José Emilio Pacheco Vega, Cristina Pérez Alcocer, Edam Juan Carlos Garces y Cristóbal Flores (México), Susana Velasco, Iván García y Paola Mikiej (España), Josan Cardinal, Cristian Brossard, Carlos Domínguez y Carolina Luqué (Cosquín).

Para ver los trabajos web del encuentro
Blog De muchos colores de Susana Velasco.

sábado, 9 de abril de 2011

Color Essence concurso

Laura Atienza del blog de arte Time Also Paints organiza el concurso Color Essence





El concurso se basa en dos fragmentos extraídos de una fotografía, los cuales hay que darles una nueva interpretación. La obra puede realizarse en cualquier formato o plataforma (dibujo, escrito, escultura, vídeo...) y las imágenes del concurso no tienen por que aparecer en el trabajo final. La intención de esta iniciativa es dejar volar vuestra imaginación y se valorará la libertad creativa de las piezas.
Hasta el Martes 26 de Abril.

miércoles, 6 de abril de 2011

La Venus de Milo y el binomio de Newton

Imaginary. Una mirada matemática



"O Binómio de Newton é tão belo como a Vénus de Milo.
O que há é pouca gente para dar por isso.

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Las fórmulas de la belleza

"El binomio de Newton es tan hermoso como la Venus de Milo, el problema es que muy poca gente se da cuenta de ello". Esta frase del escritor portugués Fernando Pessoa, en la que equipara la belleza de las matemáticas a la del arte, podría cambiar sustancialmente, al menos en su parte final, si pusieran ante nosotros algunas fórmulas materializadas en formas, objetos o fenómenos de la naturaleza.

Enlace al artículo original

sábado, 2 de abril de 2011

Slavoj Zizek

The Pervert’s Guide to Cinema
En este documental de 2006, dirigido por Sophie Finnes y presentado por el propio Zizek, el filósofo etiqueta al cine como el último arte perverso, ya que no te da lo que deseas, sino que te dice cómo debes desear.





El cine según Slavoj Zizek
Por Valeria De Los Ríos Y Matías Ayala

"Quizá uno de los acercamientos recientes más provocativos en torno al cine sea el del a la vez filósofo y psicoanalista Slavoj Zizek. Influenciado por G.W.F. Hegel, Karl Marx y Jacques Lacan, Zizek explora las posibilidades que otorga el cine para pensar en términos visuales. De Hegel rescata principalmente el método dialéctico, que en la versión del esloveno no llega jamás a una síntesis; de Marx se interesa por la crítica de la ideología; y de Lacan, toma el marco teórico y la terminología en torno a la construcción del sujeto. No se trata, en su caso, de aplicar directamente el psicoanálisis a los productos de la cultura contemporánea –uno de los ejercicios más predecibles e improductivos del campo académico–, sino que de articular algunos de los conceptos centrales de la teoría lacaniana: lo Simbólico y lo Real, la mirada y la voz. El cine es el arte de las apariencias y las fantasías, por ello, es capaz de decirnos cómo la realidad misma se constituye como una construcción ideológica, social o simbólica. En este sentido, la ficción cinemática es más real que la realidad misma. Según Zizek, para entender el mundo de hoy necesitamos del cine, ya que en él encontramos esa dimensión crucial que no estamos listos para confrontar en nuestra propia realidad".

miércoles, 23 de marzo de 2011

Convierte el arte en agua

Exposición colectiva solidaria

En esta iniciativa participan 22 artistas plásticos y el poeta Álvaro Fierro con 22 poemas inéditos para cada obra expuesta.



Artistas participantes: Agueda de la Pisa, Alejandro Lucadamo, Alfonso Zubiaga, Álvaro Ybarra, Ana Nance, Anuca Aisa, Bibiana Fierro, Carlos Díaz de Bustamante, Carlos Sánchez Alonso, Ciuco Gutiérrez, Claudia Stilianoupolus, Cristina Almodóvar, Jaelius Aguirre, Limberth Rojas, Martín Blázquez, Matilde Roca de Togores, Mónica Sánchez Robles, Pasquale Caprile, Paz Juristo, Silvia Paredes y el poeta Álvaro Fierro
Convierte el arte en agua. Los días 22, 23 y 24 de Marzo en el espacio www.pepepisa.com ( C/ Gabriel Lobo 14 28002, Madrid) exposición y subasta.
¿El Objetivo? Recaudar fondos para subsanar los problemas de escasez de agua en África.

jueves, 10 de marzo de 2011

Ida Kar: fotógrafa bohemia

Ida Kar: Bohemian Photographer, 1952-68' at the National Portrait Gallery

Este espacio acoge la primera retrospectiva de la artista en los últimos 50 años



En la exposición pueden verse un centenar de imágenes, algunas inéditas, de sus primeros años como profesional, de sus viajes y de su vida en Inglaterra, donde fotografió en su ambiente a escultores, pintores, escritores.


Bridget Riley


Kar, de origen armenio, nació en Rusia en 1908 y estudió en París en el apogeo del movimiento surrealista. A finales de 1930 se estableció profesionalmente en El Cairo, donde conoció a su segundo marido, Víctor Musgrave.
En 1945, ambos se trasladaron a Londres; ciudad en la que él abrió la Gallery One. En este espacio Kar expuso "Cuarenta artistas de París y Londres", una muestra que reunía retratos de diferentes personajes del mundo del arte y la literatura.

Barbara Hepworth




Alberto Biacometti




Gustav Metzger





Le Corbusier




Doris Lessing




Tsugouharu Foujita



Ida Kar: Bohemian Photographer 1908-74 en la National Portrait Gallery (NPG) entre el 10 de marzo y el 19 junio.

domingo, 20 de febrero de 2011

El circo de las ilusiones

Exposición de Federico Fellini en CaixaForum Palma



La muestra reúne más de 400 piezas, entre fotografías, dibujos, revistas, cómics, carteles, entrevistas y extractos de filmes, algunos de ellos inéditos hasta ahora.
El circo de las ilusiones, organizada por la Obra Social ”la Caixa” y NBC Photographie, pone un énfasis especial en las obsesiones de Fellini, las imágenes que le inspiraron, las que soñó y las que construyó.



A los diecinueve años, Federico Fellini abandona Rímini y parte a la conquista de Roma. Comenzó su carrera trabajando como caricaturista para diversos periódicos satíricos, pero no tardó en lanzarse a escribir y, en la década de 1940, colaboró en la redacción de numerosos guiones de películas. Trabajó junto a su amigo Roberto Rossellini en Roma, ciudad abierta (1945) antes de debutar como director con Luces de variedades (1950). Algunos años más tarde, lograría el reconocimiento internacional gracias al Óscar que obtuvo por La strada (1954). A los cuarenta años, Fellini provocó una gran polémica con La dolce vita (1960). La Iglesia, que hasta entonces le había apoyado (considerándole incluso un cineasta católico), se indignó al estrenarse el filme, que tachó de decadente y blasfemo.
Fellini continuó su carrera de forma totalmente libre, al margen de las tendencias. Alteró las reglas de la narración, deconstruyó el relato, reinterpretó el cine. La película 8 ½ (1963) supuso un nuevo giro: sus cuestionamientos sobre la creación y su reflexión sobre el cine le llevaron a superar las fronteras de lo real para explorar el mundo de lo imaginario. Los recuerdos de infancia, el inconsciente y los sueños empezaron a tomar relevancia en su obra. Su biografía continuó siendo uno de sus temas recurrentes, pero a partir de ahí no dudó en interpretar su propio papel.



La exposición está dividida en cuatro ámbitos: cultura popular, Fellini en acción, la ciudad de las mujeres y la invención biográfica.

En el primero, se analizan las obsesiones de Fellini y cómo las reflejó en sus películas: desde el mundo del cómic hasta el circo, pasando por su visión de la religión, el poder o los medios de comunicación. El cineasta se inspiraba en lo que le rodeaba y en el amplio repertorio de sus recuerdos, ya fueran reales o inventados.
En el segundo, Fellini en acción, se muestran los procesos para dar forma a su universo junto con sus colaboradores. La figura de Nino Rota es indisociable de la obra de Fellini o la de Piero Gherardi que colaboró durante más de veinte años como escenógrafo y diseñador de vestuario.
En la ciudad de las mujeres muestra sus obsesiones femeninas. La ninfomanía de la Saraghina de 8 ½ (1963) recuerda a la de la Volpina de Amarcord (1973), y los enormes pechos de la estanquera de Amarcord parecen los mismos que los de la campesina de La ciudad de las mujeres (1980).
Y, finalmente, en la invención biográfica, recorre los recuerdos infantiles y los sueños que aparecen constantemente en sus filmes. 8 ½ (1963) cuenta la historia de un director en crisis de inspiración, una especie de réplica de Fellini en la pantalla. Esta película supone un giro en la obra del cineasta. A partir de ese momento, el propio Fellini se convierte en uno de sus temas recurrentes y participa en la puesta en escena de su propia imagen, como muestran los carteles promocionales del filme y, sin ir más lejos, su título: ese 8 ½ corresponde a la octava película y media de Fellini.



Entre 1960 y 1990, Fellini llena de dibujos dos grandes libros habitualmente destinados a la contabilidad de producción. La riqueza de los colores y la utilización esporádica del guache confirman que Fellini se consagra a largas sesiones de dibujo. El cineasta vuelca en el papel sus obsesiones, temores y angustias a lo largo de treinta años, pero no siempre con la misma regularidad. El Libro de los sueños constituye también un repertorio de formas, motivos e historias, un ejercicio de estilo al que el cineasta se entrega, a la manera de un músico con sus escalas, para mantener y alimentar su imaginario.

El circo de las ilusiones, centro cultural CaixaForum Palma hasta el 22 de mayo 2011.

sábado, 19 de febrero de 2011

El sol del membrillo de Erice



La película documental cuenta el proceso de creación artística del pintor Antonio López cuando decide pintar un membrillero en la época en que sus frutos comienzan a madurar. Una maravilla.





"Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades".
Antonio López

sábado, 22 de enero de 2011

Contraviolencias: Prácticas artísticas contra la agresión a la mujer

El arte como denuncia


La liberté raisonné de Cristina Lucas

La artista continúa en un video el recorrido de la imagen que quedó congelada en el cuadro del pintor francés Eugène Delacroix: La libertad guiando al pueblo. En esta obra los personajes toman de nuevo vida, y la mujer (alegoría de la libertad) muere atacada por los hombres que la seguían.


Mosaico branco por sesenta mulheres de Beth Moysés

En este vídeo la artista brasileña Beth Moysés reúne a sesenta mujeres vestidas de novia para construir un monumento en recuerdo de la violencia doméstica sufrida por muchas de ellas.


Coco Fusco Dolores from 10 to 10

La artista cubana recreó en este vídeo el maltrato sufrido por una empleada en México al negarse a firmar su dimisión.


Anti-dog de Alicia Framis

Performances urbanas en las que reúne a mujeres para denunciar la violencia y la agresión social. En este caso Se trata de una colección de vestidos amarillos realizados con tejido anti-balas, ignífugo o resistente a las agresiones de perros, en los que se pueden leer frases o consignas que buscan ser un revulsivo contra el sexismo y el racismo.

Además obras de artistas como Shoja Azari, Nazan Azeri, Maya Bayevic, Louise Bourgeois, Stefan Constantinescu, Regina José Galindo, Sükran Moral, Alexandra Ranner, Paula Rego, Teresa Serrano, Azucena Vieites. La muestra multidisciplinar CONTRAVIOLENCIAS es una coproducción de Koldo Mitxelena Kulturunea y la Obra Social "Sa Nostra" Caixa de Balears. La exposición está comisariada por Piedad Solans y reúne algunas de las manifestaciones artísticas más famosas contra la violencia de género de la última década. La muestra podrá visitarse durante el 2011 en las salas de exposiciones de Sa Nostra en Menorca, Ibiza y Palma.
Excelente vídeo del programa Metrópolis sobre esta muestra

sábado, 15 de enero de 2011

José Val del Omar

La mística de las máquinas



El sonido diafónico envolvente, el desbordamiento apanorámico de la imagen o la tactilvisión, José Val del Omar(Granada 1904 - Madrid 1982) investigó el color, el sonido, la tridimensionalidad o el relieve para aplicar en sus creaciones todas las posibilidades técnicas y estéticas de los medios audiovisuales. Buscaba la obra total que pudiera ser vista, oida y sentida por el espectador. Las siglas PLAT –que equivalen al concepto totalizador de Picto-Lumínica-Audio-Táctil–, revelan su carácter visionario que le llevó a desarrollar caminos inéditos. Val del Omar fue contemporáneo y camarada de Lorca, Cernuda, Renau, Zambrano y otros creadores de una generación truncada con la Guerra Civil.



La exposición desbordamiento de VAL DEL OMAR del Museo Reina Sofía presenta gran parte del material existente creado por este autor. Obras como Vibración de Granada, su primera película de 1932 o los tres documentales de su Tríptico Elemental de España, dedicados a Andalucía, Castilla y Galicia. También puede verse mucha documentación y materiales, como guiones, fotografías, diapositivas, collages o patentes.
Enlace a Días de cine: José Val del Omar, un programa sobre este autor en TV2

José Val del Omar(Granada 1904 - Madrid 1982)

martes, 14 de diciembre de 2010

Jose Luis Guerin y Máximo Gorki

Tren de sombras de Jose Luis Guerin (1997) y El reino de las sombras (1896) de Máximo Gorki

Reflexiones sobre la imagen cinematográfica

Tren de sombras, viaja a los inicios del cine a partir de los vídeos familiares de Gérard Fleury en su casa de Le Thuit (1930). El reino de las sombras , artículo de Gorki tras descubrir en una feria la invención del cinematógrafo de los hermanos Lumière.

El reino de las sombras

"Ayer viajé al reino de las sombras. Es una región inconcebiblemente extraña, despojada de sonidos y colores. Todo, la tierra, los árboles, las personas, el aire, el agua, está pintado en grisalla. Se ven ojos grises en rostros grises. Un sol plomizo brilla en un cielo gris, y las hojas de los árboles son de un gris ceniciento. La vida se reduce allí a una sombra, y el movimiento, a un fantasma silencioso.



Estoy a punto de verme tratado de loco o de simbolista, y me veo obligado a explicarme. Esto ocurrió en el café Aumont, donde mostraban el cinematógrafo, las imágenes animadas de los hermanos Lumiére. Este espectáculo me causó una impresión tan compleja y singular que, incapaz de pintar su infinita diversidad, me conformaré con evocar su naturaleza lo más fielmente posible. Apagada la sala, una imagen grisácea surge en la pantalla, como la sombra empalidecida de un grabado malo. Una calle de París. En ella reconoce uno, en una inmovilidad petrificada, coches, edificios, personas en diferentes poses. Todo es gris, incluso el cielo. Esta imagen trivial no despierta ninguna curiosidad entre el público, que ya ha visto representadas innumerables arterias parisienses. Pero, de repente, con una extraña vacilación, la imagen se anima. Los coches se ponen en marcha y, amenazadores, ruedan derechos hacia el espectador sentado en la oscuridad. Al fondo aparecen siluetas indistintas, que crecen a ojos vista a medida que se acercan. Delante, unos niños juegan con un perro, los peatones cruzan la calle zigzagueando entre los vehículos, los ciclistas pasan y vuelven a pasar. Todo es pura vida, urgencia, movimiento. Todo se mueve y luego se desvanece.

Pero esta actividad se pierde en un silencio extraño; no se oye ni el fragor de las calles, ni el eco de los pasos, ni el de las conversaciones. Nada, ni una sola nota de la complicada sinfonía que acompaña los movimientos humanos. En silencio, el viento agita el follaje color ceniza. En silencio, seres grises se deslizan por el suelo gris, condenados al mutismo eterno, privados por un castigo cruel de los colores de la vida. Sus gestos llenos de energía son vivos, hasta el punto de que resulta difícil seguirlos, pero la vida ha abandonado sus sonrisas, y su risa es muda, a pesar de la hilaridad que contrae sus rostros grisáceos. La vida surge ante nuestros ojos, apagada, sin voz, sombría y lamentable, con sus múltiples colores desteñidos.

Es un espectáculo terrible. Y, sin embargo, no es un teatro de sombras. Uno piensa en esas ciudades que un fantasma, una maldición, un espíritu maligno, han sumido en un sueño eterno. Parece que Merlín el Encantador nos enseña una de sus malas pasadas: ha hechizado una calle, reduciendo sus edificios imponentes, desde el techo a los cimientos, a un tamaño insignificante, empequeñeciendo proporcionalmente a las personas y privándolas de la palabra, y ha difuminado los colores del cielo y de la tierra hasta fundirlos en una grisalla uniforme. Después, ha cogido su creación grotesca y la ha plantado en una sala de restaurante con las luces apagadas.
Hay unos chasquidos, y todo desaparece de pronto. Surge un tren que, como una flecha, se lanza directamente sobre el espectador. ¡Cuidado! Abalanzándose en la oscuridad, se dispone a transformarle a uno en un saco de piel mutilada, lleno de picadillo humano y huesos rotos, y teme uno que destruya esta sala, esta casa donde abundan el vicio, las mujeres y la música, donde el vino corre a raudales, y no deje tras de sí más que ruinas y polvo. Pero, en realidad, no es más que un tren fantasma".

Máximo Gorki (1868-1936). Artículo publicado originalmente en el periodico Nizhegorodski Listok, el 4 de Julio de 1896.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Joan Brotat

La lluita per la innocència (la lucha por la inocencia)



Figuras hieráticas que recuerdan a las de los frescos del románico catalán; algunas pintadas con un colorido brillante y muy naif y, otras oscuras con personajes de expresiones tristes y melancólicas.


La nina

“...Brotat opta por un figurativismo aparentemente ingenuo, pero al mismo tiempo conmocionador. Introspectivo, poético, angustiado, Brotat pinta rostros pálidos y severos, y gestualidades estáticas de un esquematismo primitivista que nos remite al románico. Ahora bien, Brotat consigue dotarlos de una fuerza mágica y misteriosa por medio de los escenarios minuciosamente trabajados de símbolos y trazos, de los contrastes entre los colores y de la deliberada transgresión de las proporciones, con el fin de enfatizar personajes y sentimientos. Las miradas de apariencia inexpresiva nos hablan de pulsiones profundas.
Y lo que quizá podría parecer solo un juego se va volviendo con el paso de los años una meditación descarnada, una obra hecha de desasosiego, desolada, aterradora de caras sin ojos o de figuras rígidas, encartonadas. Mitrani nos recuerda que Brotat intervino en la guerra civil como integrante de la quinta del biberón y que fue recluido en un campo de concentración. Era un hombre herido y refugiado dentro de sí mismo. Nos habla de ello su pintura fascinante.

Carles Duarte, en El Periodico


Cazadores de leones

Exposición La lluita per la innocència (1947-1966)comisariada por Àlex Mitrani
Museu de Valls (5 de noviembre de 2010 al 9 de enero de 2011)
Museu Abelló de Mollet del Vallès (20 de enero al 10 de abril de 2011)
Fundación Cesáreo Rodriguez Aguilera de la Universidad de Jaén (desde mediados de abril a finales de mayo de 2011)


Las tres Gracias

sábado, 13 de noviembre de 2010


En 1974 el funambulista Philippe Petit paseó cerca de una hora por un cable tendido entre la Torres gemelas de Nueva York. La película documental Man on Wire de James Marsh recuerda su hazaña.


El establo de Pegaso: La luz atraviesa el equinoccio como Philippe Petit el World Trade Center

martes, 19 de octubre de 2010

El mundo flotante de Jacques Henri Lartigue

Exposición de Lartigue en la CaixaForum de Palma de Mallorca



CaixaForum Palma
Del 20/10/2010 al 23/01/2011
Comisarias: Martine d’Astier de la Vigerie, directora de la Donation Jacques-Henri Lartigue, y Florian Rodari, historiadora de arte.



Desde que empieza a hacer sus primeras fotos a los seis años, Jacques Henri Lartigue (Courbevoie, 1894-Niza, 1986) se propone capturar la espontaneidad, la inocencia, la sinceridad, el juego y la alegría de vivir. Podriamos decir que toda su obra se caracteriza por el deseo de escapar de la gravedad, de huir de los contratiempos y de superar todas las contrariedades. Y lo hace captando imágenes del mundo que le rodea —mujeres bonitas, juegos de infancia, automóviles, aviones, deportistas en competición...— que reflejan la modernidad del cambio de siglo y un estilo de vida que le acompañará para siempre.




Un mundo flotante. Fotografías de Jacques Henri Lartigue (1894-1986) es la primera gran exposición antológica que se realiza del fotógrafo en España. Reúne más de doscientas piezas, procedentes de la Donation Jacques Henri Lartigue de París, entre copias modernas, instantáneas originales tomadas y reveladas por él mismo -algunas de ellas con la técnica estereoscópica-, así como cámaras, cuadernos, agendas y algunos tomos del diario que realizó durante toda su vida. La muestra hace especial hincapié en los temas que resultaron una constante durante toda su carrera: la fotografía como instrumento de la memoria, una herramienta para capturar la fragilidad de la existencia y la brevedad de la felicidad. También refleja su particular visión de las mujeres y de un mundo que cambiaba velozmente.



Jacques Henri Lartigue ha sido uno de los referentes visuales del siglo XX. Nació en Courbevoie, cerca de París, hijo de una familia de industriales adinerada. Su padre le compró la primera cámara fotográfica a los ocho años y, desde muy pequeño, empezó a llevar un diario con fotografías y breves textos que le acompañaría durante toda la vida y que constituye un documento extraordinario para conocer la forma de vivir de una generación que descubrió la moda, el deporte y las competiciones de motor. Sus imágenes reflejan la rápida transformación de las costumbres, el estallido de novedades, la vibración de las cosas y, al mismo tiempo, la búsqueda de los pequeños detalles, del instante perdurable y atemporal.



Hasta el año 1963, en que el MOMA presentó su primera exposición antológica, Lartigue era un fotógrafo casi desconocido. Sin embargo, la extraordinaria fuerza de sugestión de sus imágenes explica que su prestigio no haya parado de crecer desde aquel momento.



Lartigue capturó la vida a su alrededor, la exaltación de la felicidad y la alegría de vivir y lo hizo con unas ideas estéticas que proponían la renovación del lenguaje fotográfico. También se dedicó a la pintura y al cine. Fue director de fotografía en muchas películas de directores como François Truffaut o Federico Fellini.



Aunque sus imágenes son contemporáneas de un periodo repleto de convulsiones y cambios sociales —la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa o la ocupación nazi de Francia—, Lartigue no fijó su atención en estos conflictos. Su obra no refleja los cambios políticos; pero sus instantáneas, se convierte en un documento único de una época y una forma de vida. Su fotografía remite siempre a la inocencia, la espontaneidad y la alegría de vivir.

Un mundo flotante. Fotografías de Jacques Henri Lartigue (1894-1986)




Los 'saltos' a la felicidad fotográfica de Lartigue

Artículo de Laura Jurado en el Mundo

Jacques Henri Lartigue fue siempre un niño enfermizo. Sus dolencias le permitieron evitar las dos guerras mundiales, pero también le impidieron ir a la escuela. Fue aquella sensación de vivir al margen del mundo la que le inculcó el miedo a que un día todo, tal vez él incluido, desapareciera. Tomó conciencia de que la felicidad, y la propia vida, eran un instante si no perdido sí a punto de desvanecerse. Un éxtasis difuso que se movía con la gracilidad de un nadador y con la velocidad de un piloto de carreras. Cuando a los ocho años llegó a sus manos la primera cámara fotográfica, encontró la manera de poder atrapar ese segundo. Ahora su obra llega a CaixaFòrum Palma con una gran retrospectiva bajo el título Un mundo flotante.
Postrado en una cama de algodones o con los ojos oteando sobre la superficie de una bañera a rebosar, la vida de Jacques Henri Lartigue sufrió un vuelco cuando apenas era un niño. Aquel cuerpo enfermizo le había descubierto que, como la memoria, la felicidad sufría la permanente amenaza de desvanecerse. «Yo nací feliz», escribiría tiempo después, pero de pronto su felicidad vital parecía poder desaparecer sin previo aviso.
Tenía sólo ocho años cuando su padre le regaló la primera cámara fotográfica. El aparato era la herramienta perfecta no para detener el tiempo pero sí para inmortalizarlo, para retrasar lo inevitable. Sus inquietudes eran las mismas que aquel siglo XX que se iniciaba dominado por la idea de la velocidad: los transportes, acelerador mediante, reducían las distancias y el tiempo se relativizaba gracias a Einstein.
Bajo el título Un mundo flotante. Jacques Henri Lartigue (1894-1986), CaixaFòrum Palma acoge desde hoy la primera gran retrospectiva del artista francés con más de 200 piezas procedentes de la Donation Jacques Henri Lartigue. «Hacia el final de su vida donó toda su obra al estado francés con la condición de itinerarla y no atarla a un centro. Huía de los museos porque eran lo contrario de todo lo que él amaba, de la viveza y la velocidad», explicaba ayer la presidenta de la institución, Marysse Cordesse.
Su nombre fue un descubrimiento tardío para el mundo. Tenía casi 70 años y el Museo de Arte Moderno de Nueva York decidió convertirlo en el primer artista que expusiera en el área de fotografía. Fue el primer paso, incluso, para ser reconocido en su Francia natal. Lartigue nunca quiso ser fotógrafo. Aquella afición autodidacta era sólo fruto de su obsesión. «Él soñaba con ser pintor y ganarse la vida con la pintura. Llegó a exponer con Monet, pero sus cuadros no estaban a la altura de sus instantáneas», recuerda Cordesse.
Nunca entendió la fotografía como profesión, por eso vivió al margen de los movimientos artísticos que llenaban las pinacotecas y de la crítica empeñada en ensalzarlos o hacerlos caer. Como persona, apenas prestó atención a las continuas convulsiones experimentadas por su país: la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa o la ocupación nazi. Lo suyo era el intento de preservar la inocencia y la alegría de vivir. El retrato de la opulencia, la tranquilidad y la futilidad de la burguesía francesa.
Agazapado tras los árboles de la avenida del Bois de Boulogne, Lartigue cazó sus primeros retratos femeninos: los de aquellas mujeres distinguidas que paseaban sus vestidos nuevos por el bulevar. No buscaba el detalle de sus tejidos sino su apariencia elegante. Su amante Renée sería la única en posar frente a su objetivo. Sus tres mujeres -Coco, Florette y Bibi-, un retrato en medio de una placidez inmóvil. La misma que la mirada de Bibi en casa del doctor Boucard en medio de un tango.
«La vida es algo maravilloso que baila, salta, vuela, ríe y pasa», escribió. Un mundo flotante -que se podrá visitar hasta el próximo 23 de enero- es el retrato de una joven de espaldas sobre la arena de una playa de Hendaya. Las últimas brazadas de un bañista en una puesta de sol en Hyères. Un chapuzón de su hermano Zissou con las piernas a punto de tocar el agua. El cuerpo humano, a veces apenas intuido entre las sombras, era el mejor lienzo sobre el que escribir la fugacidad.
Las máquinas impulsaron a Lartigue el intento de captar la realidad física de la velocidad y sus deformaciones en los objetos, «con el resultado de una realidad etérea, flotante», como recordó ayer la directora de CaixaFòrum Palma, Margarita Pérez-Villegas. Encoger el espacio y alargar el tiempo en un nuevo concepto de panorámicas. Las ruedas de una carrera de bobsleighs, los despegues del concurso de bicicletas voladoras en el velódromo del Parc des Princes, los primeros accidentes de la aviación o el retrato de su padre a 80 kilómetros por hora.
Obsesionado por la meteorología y los olores, Lartigue -al que muchos denominaron el mago del instante- construiría toda su obra sobre la búsqueda del mismo tiempo perdido que le ataría a Marcel Proust para la posteridad.